domingo, 25 de noviembre de 2007

mi pedido...


abrázame con tu mirada
toca el fondo de mis emociones.
ponme a prueba .
fortalece mi espíritu.
examina mis recovecos más hondos.
no escapes de mi.
ten fe en mis silencios.

enciende mi luz.

comparte mis penas.
juega en el borde de los límites.
alimenta mi seguridad
pero créame una duda.
rescata mi alma .

dame paz.

extasíame de sensaciones.

lee mis manos y pupilas.
enséñame a sentir, sin miedos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

si sabés perdonar...


Observemos el perdón. Sin perdón, no creo que pueda ser posible la reconciliación.

La palabra perdón significa dejar atrás el odio, renunciar a mantenerse en el deseo de revancha, ir más allá de lo que se espera.
Por mucho que hayamos sufrido injusticias, por muy justificado que sea nuestro odio, si lo mantenemos, nos envenenará. Nuestros corazones se vuelven amargos, nuestra visión se cierra y nuestro amor se marchita. El odio es un mal que hay que eliminar de raíz y tenemos que rogar por la fuerza para perdonar, ya que sólo perdonando a nuestros enemigos podremos sanar. El odio siempre es trágico. Destroza la personalidad y hiere el alma. Es más perjudical para la persona que odia que para la odiada.

El perdón es un acto de amor y quizá el problema es que no tenemos bastante amor. Sabiendo perdonar, podemos movernos hacia la reconciliación. Esta palabra implica un movimiento que vuelve a la unidad, es una búsqueda de la propia integridad personal.




El perdón no se da, se presta, porque un día lo pedirás de vuelta. Quien perdona esta conciente de sus imperfecciones.